Añarbe finaliza el año hidrológico con menos precipitaciones desde la sequía del periodo 1988-1990
El embalse se encuentra en el nivel más bajo en 20 años, pero lejos aún de la prealerta

SAN SEBASTIÁN, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
El embalse de Añarbe ha finalizado este miércoles el año hidrológico con el registro de precipitaciones más bajo desde la sequía que azotó Euskadi entre octubre de 1988 y marzo de 1990. Durante los últimos doce meses se han recogido en la presa guipuzcoana 1.635 l/m2, lo que supone un déficit del 21% respecto a la precipitación media habitual, situada en 2.065 l/m2.
La escasez de lluvias se ha acentuado especialmente desde el pasado mes de abril, ya que en el último semestre se ha registrado un 40% menos de precipitación de la habitual para este periodo. Se trata del tercer año hidrológico más seco desde que en 1971 comenzaron a registrarse datos en la presa de Añarbe.
Los años 1988-89 y 1989-90 ocupan los dos primeros puestos de la serie, con apenas 1.113 y 1.423 l/m2, respectivamente. La prolongada sequía de aquel periodo obligó a establecer cortes en el suministro de agua, entre las doce de la noche y las seis de la madrugada, desde el 21 de diciembre de 1989 hasta el 1 de mayo de 1990.
Los dos meses con mayor déficit de precipitaciones han sido el recién finalizado mes de septiembre, con un 77% menos de lluvia de lo habitual, y julio, con un 58% menos. En conjunto, diez de los doce meses del año hidrológico han registrado precipitaciones inferiores a la media. Únicamente febrero y marzo se situaron por encima de los valores habituales.
A la escasez de precipitaciones se ha sumado el elevado calor registrado durante los meses de verano. Según datos de Euskalmet, la anomalía térmica respecto al promedio del periodo 1991-2020 alcanzó los 3,7 °C en junio, los 3,6 °C en julio y los 2,4 °C en agosto.
Además, entre el 21 y el 27 de junio se produjo el episodio de calor extremo más prolongado registrado en un mes de junio y el segundo más intenso para cualquier época del año. Las elevadas temperaturas tuvieron también un impacto en la demanda de agua, que aumentó un 4,1% durante los meses de verano, con incrementos puntuales de hasta el 13% durante el citado episodio de calor extremo.
LEJOS DE PREALERTA
Como consecuencia de todo ello, el embalse de Añarbe se encuentra actualmente en su nivel más bajo de los últimos 20 años, aunque todavía se mantiene lejos del umbral de prealerta establecido en el Plan de Sequía.
En concreto, el porcentaje actual de llenado de la presa que abastece a Donostialdea es del 57,5%, frente al 26,4% que establece el primer escenario en el que podrían aplicarse restricciones durante el mes de octubre.
En cualquier caso, el abastecimiento de agua está garantizado para los próximos meses y se confía en que el régimen de precipitaciones se normalice y regresen las lluvias abundantes que habitualmente caracterizan a la cuenca del Añarbe, una de las zonas con mayor precipitación media anual de toda la Península.







