El Fondo de Impacto Social cierra su fase de inversión con 39 operaciones y 1.330 millones movilizados

MADRID 16 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Fondo de Impacto Social (FIS), impulsado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones a través de la Secretaría General de Inclusión y gestionado por COFIDES, ha cerrado la fase de inversión con todos sus recursos, 400 millones de euros, comprometidos en 39 operaciones que han permitido movilizar hasta 1.330 millones de euros de inversión total en España.
Estas operaciones se han desplegado en distintos territorios. En comunidades como Castilla y León, Baleares o Aragón, la inversión movilizada ha llegado a multiplicar por dos los recursos comprometidos por el fondo, mientras que en la Comunidad de Madrid y Cataluña el efecto multiplicador ha alcanzado niveles superiores.
El FIS es uno de los instrumentos creados al amparo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que ha permitido a España no solo afrontar las consecuencias de la crisis del COVID, sino también impulsar cambios estructurales en el modelo económico y social. En este marco, el fondo representa una nueva forma de entender la inversión pública: utilizar los recursos públicos para abrir mercados, atraer capital privado y dar respuesta a retos que aún no están resueltos.
La puesta en marcha del FIS ha contribuido a situar a España como el cuarto país del mundo y el segundo de Europa en iniciativas de colaboración público-privada de impacto y emprendimiento social. Este instrumento ha recibido tres reconocimientos internacionales: el de Naciones Unidas, que lo ha destacado como buena práctica internacional en 2025, y el de las organizaciones GSG Impact e Impact Europe, que consideran que es un caso interesante para ser replicado por otros países.
"El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ha demostrado que la inversión pública puede hacer mucho más que financiar proyectos: puede cambiar las reglas del juego, generar nuevos mercados y movilizar recursos privados hacia objetivos que son importantes para nuestra sociedad. El FIS es un buen ejemplo de esa capacidad de transformación", ha señalado la ministra de Inclusión, Elma Saiz.
50 MILLONES AL RETO DE LA VIVIENDA
El FIS ha dirigido sus recursos a proyectos que afrontan de forma directa algunos de los principales retos sociales del país. Destaca la línea específica de vivienda asequible, orientada a facilitar el acceso a un hogar a las personas y familias en situación de vulnerabilidad. Se han invertido 50 millones de euros en siete proyectos impulsados junto a algunas de las principales entidades sociales proveedoras de vivienda, como Fundación ALAS, Primero H, Provivienda, tuTECHO o Sostre Cívic.
También ha contribuido a reforzar la inserción sociolaboral de personas con discapacidad o en situación de vulnerabilidad, la atención y cuidados a personas mayores y dependientes, el apoyo a personas con problemas de salud mental, el emprendimiento social y el acceso a financiación, o el desarrollo de soluciones para mejorar la autonomía y la calidad de vida de las personas con discapacidad.
Son inversiones que se traducen en proyectos concretos como el de UNEI, que favorece la empleabilidad de personas con problemas de salud mental; Grupo SIFU, como centro especial de empleo; Qida, especializada en atención domiciliaria sociosanitaria; Fundación Valentia, que apoya a personas con discapacidad intelectual y a sus familias; Fundación Manantial, dedicada a la salud mental; Treball Solidari, que facilita microcréditos para el autoempleo de mujeres en situación de vulnerabilidad; Irisbond, que desarrolla soluciones de asistencia para personas con discapacidad; Coleo, que impulsa soluciones para las primeras fases del reciclaje textil; o Bridge for Billions, que apoya a emprendedores sociales mediante programas de mentoría e incubación, entre otros.
En conjunto, más del 80% de los recursos del FIS se han destinado a operaciones con un objetivo social y se espera que la inversión permita apoyar a más de 200 empresas y entidades de impacto en España. Este resultado refleja la doble dimensión de la inversión de impacto: generar actividad económica y, al mismo tiempo, contribuir a mejorar las oportunidades y condiciones de vida de las personas.
Por otro lado, al tener vocación de permanencia, los recursos se reinvertirán y los retornos se pondrán al servicio de nuevos proyectos de impacto en nuestro país, multiplicando su capacidad transformadora a lo largo del tiempo.
El FIS incorpora, además, desde su diseño, una exigencia de medición del impacto social y medioambiental. La normativa del fondo establece que las operaciones directas deben contar con una teoría del cambio y una estrategia de evaluación del impacto, y contempla, además, asistencia técnica para reforzar las capacidades de las entidades y la medición de sus resultados.
HOJA DE RUTA
En coherencia con esta filosofía, la Secretaría General de Inclusión (SGI) ha iniciado una hoja de ruta de evaluación de impacto vinculada a las inversiones del FIS. Permitirá avanzar desde la medición de recursos movilizados y actividades realizadas hacia la identificación de los cambios efectivamente producidos en las personas y colectivos destinatarios.
Esta línea de trabajo tendrá continuidad en los próximos años y conecta con una de las principales apuestas de la SGI: hacer de la evidencia y la evaluación una parte estructural del diseño de las políticas públicas.
"No queremos medir solo cuánto invertimos. Queremos saber qué conseguimos con esa inversión. La evaluación nos permite distinguir entre hacer más y hacer mejor, y nos ayuda a orientar los recursos públicos hacia las intervenciones que generan cambios reales en las personas", ha expuesto la ministra.







