La flota marisquera de Anamar muestra su incertidumbre ante la finalización del acuerdo pesquero con Mauritania

Buque de Anamar, con sede en Huelva.
Buque de Anamar, con sede en Huelva.ANAMAR

HUELVA 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

La flota marisquera gestionada por la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Pesca de Marisco (Anamar), con base en Huelva, ha mostrado su preocupación ante la renovación del acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Mauritania, que vence el próximo mes de noviembre y mantiene "en vilo" a la única flota española de esta modalidad que faena en aguas mauritanas.

Según ha indicado Anamar en una nota, el país africano "exige más contrapartida económica a Bruselas" a cambio de mantener abierto su caladero, por lo que ha mostrado su "incertidumbre" ante "el retraso en las negociaciones", a lo que "se suma el desgaste acumulado por esta flota" por las "sucesivas" paradas biológicas del pulpo, que en los últimos años ha reducida "de forma notable" los días de pesca efectivos de sus barcos.

A pesar de ello, Anamar ha subrayado su "esperanza" de que una prórroga "evite la parada" mientras las dos partes "acortan sus diferencias y llegan a un acuerdo, evitando saturar otros caladeros o el amarre de la flota".

Al respecto, ha señalado que la experiencia "reciente" de otras flotas comunitarias en el continente africano "no invita al optimismo" y remarca que barcos españoles "ya han tenido que abandonar temporalmente Guinea-Bisáu (2024) a la espera de que Bruselas ratificara el nuevo protocolo", y que la situación "se saldó con la salida definitiva de la UE de caladeros como los de Marruecos (2023), Senegal (2024), Gambia (2025) y Gabón (2026)".

El temor en el sector es que Mauritania, caladero histórico e "insustituible" para la pesca marisquera, "repita ese patrón si el acuerdo no se cierra a tiempo". Ese riesgo pesa "de forma particular" sobre la flota marisquera de Huelva. A diferencia de otras modalidades --arrastre, palangre, cefalopodero congelador--, los marisqueros que operan bajo el paraguas de Anamar tienen "escasos caladeros" para reubicar su flota "si las aguas mauritanas se cierran o encarecen en exceso".

Apunta Anamar que el último protocolo, firmado en 2021, contempló una aportación comunitaria de 57,5 millones de euros al Estado mauritano, a los que se suman otros 3,3 millones destinados a proyectos de desarrollo local, investigación e infraestructuras. A esa factura pública se añaden los pagos que corren directamente por cuenta de los armadores como son las licencias, tasas portuarias y cánones por descarga que varían según la especie capturada, en el caso de los marisqueros onubenses "de 450 euros por tonelada".

"A estos costes fijos se suman los del transporte terrestre de las capturas hasta la Península --cada camión puede rondar los 7.000 euros por descarga-- y el combustible, cuyo precio también ha aumentado sin tregua en los últimos meses", indica.

En conjunto, subraya Anamar que los gastos operativos de cada buque "superan con facilidad el millón de euros anuales", una "presión financiera" que hace "especialmente sensible" a esta flota ante cualquier subida adicional de cánones o cualquier parón forzoso por falta de acuerdo, así como el aumento del combustible "que a día de hoy hace inviable económicamente la pesquería".

EL PULPO, UN FRENTE ADICIONAL

Mientras se dirime el futuro del protocolo con Mauritania, los armadores marisqueros de Huelva afrontan además las paradas biológicas del pulpo impuestas por las autoridades mauritanas "de cuatro meses y medio de veda en 2025, y ya dos más en lo que va de 2026".

"Menos jornadas de pesca que presionan aún más la rentabilidad de una flota que ya carga con el fuerte incremento del combustible y algunos de los cánones y tasas más elevados del acuerdo", ha lamentado Anamar que indica que la suma de estos factores; "incertidumbre" sobre la renovación del protocolo y "menos días de pesca por las vedas", sitúa a su flota marisquera nacional "ante uno de sus momentos de mayor presión, con el vencimiento de noviembre acercándose y sin fecha aún para la que debería ser la ronda de negociación definitiva".

De otro lado, ha manifestado que el encarecimiento "constante e ininterrumpido" del gasoil pesquero "durante los últimos meses" se ha convertido en "el mayor lastre" para las operaciones de la flota.

Por ello, Anamar lamenta que para barcos congeladores como los suyos, cuyo consumo "es intensivo" por la distancia a los caladeros y la refrigeración en alta mar, la partida de combustible "representa ya el principal coste operativo, superando en muchos casos el límite de rentabilidad".

"Esta escalada imparable compromete seriamente la viabilidad económica de las empresas armadoras, haciendo inasumible salir a faenar y amenazando con abocar al amarre definitivo a una flota que no puede repercutir estos sobrecostes en el precio final del marisco", concluye.